Historia
Historia de Sant Pere de Ribes
Del castillo medieval a los «americanos» y a la creación de Les Roquetes: historia, curiosidades y anécdotas.

La historia de Sant Pere de Ribes resulta mucho más rica y sorprendente de lo que puede sugerir a primera vista una población situada entre Sitges, Vilanova i la Geltrú y las primeras estribaciones del macizo del Garraf. Su evolución no puede explicarse únicamente siguiendo el crecimiento de un casco urbano, porque durante siglos Ribes fue, sobre todo, un territorio de masías, viñas, pequeños núcleos, caminos, torrentes y comunidades dispersas que compartían instituciones, parroquia y término municipal.
Esa característica todavía puede reconocerse hoy en un municipio donde conviven los dos grandes núcleos de Ribes y Les Roquetes con lugares históricos como Puigmoltó y la Vilanoveta, antiguas masías y numerosas urbanizaciones. Una primera curiosidad geográfica resume bien esta personalidad peculiar: aunque Ribes suele percibirse como un municipio de interior, su término posee una pequeña salida al Mediterráneo, de apenas unos 658 metros de costa.
La población actual no nació, además, exactamente donde hoy se encuentra su centro urbano. Para conocer su origen hay que desplazarse hacia Sota-ribes, acercarse a la riera y mirar hacia la torre circular del castillo. Allí comienza documentalmente la historia medieval de la población, aunque el territorio llevaba muchos siglos habitado.
Cronología esencial
- Época ibérica y romana · Ocupación documentada en el entorno de Can Coll y posibles usos antiguos del lugar de Sant Pau.
- 6 de mayo de 990 · El obispo Vives de Barcelona otorga carta de población y franquicias a los habitantes del castillo de Bell-lloc o de Ribes.
- 1269 · Primeros síndicos nombrados por el consejo de la Universitat de Ribes.
- 1333 · Carta de franquicias de Alfonso el Benigno para poblar Puigmoltó.
- 1364 · Un documento describe la fortaleza con torre, patio, foso y muralla.
- 1390 · El obispo Ramon d’Escales recupera la jurisdicción del castillo.
- 1502 · Primera mención de la Casa del Terme.
- 1620 · El obispo cede el castillo al Comú de Ribes a cambio de dos capones y seis dineros al año.
- 1663 · Se acuerda construir la Església Vella de Sant Pere.
- 1845 · La ermita de Sant Pau y sus terrenos pasan a ser de propiedad municipal.
- 1891–1893 · Se construye la Casa de la Vila modernista.
- 1899–1905 · Nace el Redós de Sant Josep i Sant Pere, obra de Josep Font i Gumà.
- 1910 · Se inaugura la Església Nova (4 de septiembre) y la parroquia deja Sota-ribes.
- 1923 · Se inaugura el Autòdrom de Terramar, cerca del límite con Sitges.
- 1936–1939 · La Guerra Civil destruye buena parte del patrimonio religioso.
- 1949 · El castillo queda protegido como Bien Cultural de Interés Nacional.
- 1968 · Los «bloques de la entrada» aceleran el crecimiento de Les Roquetes.
- 1973 · Primera Festa Major de Les Roquetes.
- 2021 · El castillo abre como centro de interpretación del patrimonio (27 de mayo).
Antes del castillo: un territorio habitado mucho antes de la Edad Media

La fecha de 990 es fundamental para la historia documental de Ribes, pero no debe confundirse con el comienzo de la presencia humana en el término. Diversos yacimientos demuestran una ocupación mucho más antigua. En el entorno de Can Coll, por ejemplo, se han documentado materiales que abarcan desde la Edad de los Metales y el mundo ibérico hasta época romana, incluyendo cerámica ibérica, fragmentos de ánforas y restos constructivos romanos. En las proximidades de la ermita de Sant Pau también se han identificado indicios de una utilización del lugar anterior a la construcción cristiana.
Esto significa que el paisaje ribetano que hoy asociamos a viñas, masías y caminos rurales posee estratos históricos superpuestos durante más de dos mil años. Las suaves tierras entre el macizo del Garraf y el litoral ofrecían agua, lugares de cultivo y corredores naturales entre la costa y el interior. Mucho antes de que existiera un pueblo llamado Sant Pere de Ribes, ya existía un territorio humanizado.
El año 990: el nacimiento documental de Ribes

El documento que tradicionalmente marca el comienzo de la historia medieval de Ribes está fechado el 6 de mayo de 990. En él, el obispo Vives de Barcelona concedía una carta de población y franquicias a los habitantes del castillo de Bell-lloc, también llamado ya castillo de Ribes. Era necesario reconstruir y repoblar aquella zona fronteriza tras las devastaciones de las campañas de Almanzor. A cambio de determinadas libertades y de la posesión de sus bienes, los pobladores debían colaborar en la reconstrucción y el mantenimiento de la fortaleza.
Resulta difícil contemplar hoy la tranquilidad de Sota-ribes e imaginar aquel paisaje de hace más de mil años, cuando la zona formaba parte de una frontera inestable entre dominios cristianos e islámicos. El castillo no era una residencia romántica, sino un instrumento militar de vigilancia, defensa y control del territorio, integrado en la red defensiva del gran centro fortificado de Olèrdola.
Durante un tiempo el castillo de Ribes formó parte del término de Olèrdola, y su jurisdicción estuvo estrechamente vinculada a la sede episcopal de Barcelona, una relación que marcaría durante siglos la historia política del territorio. La familia de los señores de Ribes llegó a tener también los castillos de Sitges, La Geltrú y Miralpeix hasta finales del siglo XIV.
La torre redonda que ha visto pasar más de mil años

Del antiguo Castell de Ribes o de Bell-lloc, el elemento más espectacular es su torre circular, de casi veinte metros de altura y unos siete metros de diámetro. El conjunto está protegido como Bien Cultural de Interés Nacional desde 1949.
Un documento de 1364 describía la fortaleza como un conjunto de torre, patio, foso y muralla: un recinto mucho más complejo que la imagen que ha llegado hasta nosotros. En 1390, el obispo Ramon d’Escales recuperó la jurisdicción y los derechos sobre el castillo.
Una de las curiosidades más deliciosas de la historia municipal llega en 1620, cuando el obispo cedió el castillo al Comú de Ribes. La contraprestación anual era sorprendentemente modesta: dos capones y seis dineros. A partir de entonces, el antiguo símbolo del poder feudal pasó a servir a la comunidad como almacén de trigo, archivo, dependencias municipales, tienda y prisión.
Los grafitis de los presos

El uso de la torre como calabozo dejó una huella extraordinariamente humana. En sus paredes se conservan inscripciones y grafitis hechos por presos, algunos probablemente de finales del siglo XIX: detrás de las grandes fechas, obispos y señores aparecen personas anónimas que dejaron su rastro sobre la piedra.
El castillo tuvo otra vida insospechada en el siglo XX. Hacia los años 1970 lo recuperó y restauró el célebre bailarín y especialista en castañuelas José de Udaeta, que lo convirtió en residencia y lugar de encuentro de artistas de varios países. Tras nuevas rehabilitaciones, el 27 de mayo de 2021 abrió una nueva etapa como centro de interpretación del patrimonio cultural del municipio.
Sota-ribes: el pueblo que quedó al otro lado de la riera

Alrededor de la fortaleza se desarrolló el antiguo núcleo de Sota-ribes, que todavía explica visualmente el origen del municipio: el castillo, la iglesia vieja, la antigua rectoría y la Casa del Terme, junto a pequeñas casas y caminos de una organización muy distinta de la actual.
El topónimo tiene una explicación especialmente interesante. «Ribes» se ha relacionado con el latín ripa (ribera, margen, escarpe), y las timbes son los cortes que la erosión de la riera produce en los terrenos arcillosos. Sota-ribes sería literalmente el núcleo situado «debajo de las ribas». Tradicionalmente los vecinos han llamado al pueblo simplemente Ribes, reservando Sant Pere de Ribes para el nombre oficial.
La Església Vella: casi nueve siglos de culto junto al castillo

La parroquia primitiva nació vinculada a la fortaleza. Hubo una capilla medieval reformada y sustituida con los siglos, y en 1663, después de la Guerra dels Segadors, se acordó construir el edificio que hoy conocemos como Església Vella de Sant Pere. Las obras duraron unos doce años y las pagó en gran parte la propia población. El templo fue parroquia hasta 1910, cuando el centro religioso se trasladó a la nueva iglesia del núcleo moderno.
Ese traslado resume el desplazamiento histórico de Ribes: durante siglos la vida política y religiosa se organizó junto al castillo y la riera, pero el crecimiento urbano fue llevando el centro de gravedad hacia el Palou, el carrer Major y el actual corazón de la población.
La Casa del Terme y la «Universitat» de Ribes
Cuidado al leer documentos antiguos: la Universitat de Ribes no era una universidad, sino la comunidad organizada de vecinos, el gobierno municipal anterior al ayuntamiento contemporáneo.
Ya en 1269 constan síndicos nombrados por el consejo general de la comunidad; en 1351, reuniones convocadas con el repique de campanas; en 1502 aparece la Casa del Terme, donde se reunían los representantes de vecindarios como Palou, Parellades, Vilanoveta, Puigmoltó y les Torres; y en 1643 consta un Consell de Trenta. Ribes no era una población compacta, sino una comunidad territorial de asentamientos que se gobernaban juntos.
Puigmoltó: casi 700 años de historia documentada

Puigmoltó, un pequeño núcleo de casas blancas entre Ribes y la costa, aparece documentado en 1333, cuando Alfonso el Benigno otorgó una carta de franquicias para favorecer su poblamiento. Lo que vemos hoy es sobre todo de los siglos XVIII y XIX, pero el origen es claramente medieval, y explica por qué la historia de Ribes es inseparable de su territorio rural: durante siglos, buena parte de los ribetanos vivió en masías o vecindarios, no en el centro.
El Palou y el traslado del pueblo hacia su centro actual

A partir del siglo XVI se consolidó el núcleo en torno al actual barrio del Palou. El Ribes moderno no creció ampliándose alrededor de su castillo, sino creando un nuevo centro a cierta distancia. Plazas, calles principales, casas de los americanos, la Casa de la Vila modernista (1891–1893) y finalmente la nueva iglesia fueron configurando el Ribes de los siglos XIX y XX, mientras Sota-ribes quedaba como una cápsula histórica.
Sant Pau: un espacio sagrado con posibles raíces romanas

La ermita de Sant Pau, entre viñas, está documentada desde el siglo XV, aunque la arqueología sugiere un uso mucho más antiguo del lugar, quizá ya romano. El edificio actual es esencialmente del siglo XVIII. En 1845 la ermita y sus terrenos se declararon de propiedad municipal, lo que evitó su privatización. En 1936 se destruyó casi todo su interior, aunque después de la guerra volvieron allí dos de los pocos retablos salvados de la iglesia vieja.
Cada 25 de enero, Festa Major d’Hivern, la anada y baixada de Sant Pau —documentada desde el siglo XVIII— reúne diablos, gigantes, cabezudos, bastoners, cercolets, panderetes y el Drac de Tres Caps: historia medieval y cultura popular siguen unidas por el mismo camino.
La viña: el paisaje que moldeó Ribes

Durante generaciones la vid fue una de las bases económicas del territorio. Las barracas de piedra seca que aún salpican el término servían para guardar herramientas, refugiarse de una tormenta o descansar lejos de la masía, y se levantaban con la piedra sacada de los propios campos, sin mortero.
La expansión vitivinícola fue enorme en el siglo XIX, cuando la filoxera arrasó primero los viñedos franceses y se disparó la demanda de vino catalán. Después llegó la paradoja cruel: la misma plaga alcanzó estas tierras y provocó una grave crisis a finales de siglo, que ayuda a explicar la emigración a América.
Los «americanos»: cuando Cuba cambió la fisonomía de Ribes

A finales del siglo XIX y comienzos del XX, muchos ribetanos marcharon a América. En Ribes se ha llamado tradicionalmente americanos a quienes volvieron con fortuna. No todos triunfaron: la memoria recuerda sobre todo a quienes regresaron enriquecidos porque levantaron casas y financiaron instituciones.
Los que volvieron con capital formaron una pequeña burguesía local, construyeron residencias coloniales o historicistas e invirtieron en obras públicas, religiosas y asistenciales. El carrer Major se llenó de casas señoriales en las últimas décadas del siglo XIX.
Hasta el reloj del ayuntamiento recuerda a América

Incluso el reloj de la Casa de la Vila se relaciona con aportaciones de capital de ultramar. La plaza de la Font recuerda la llegada del agua canalizada, y por el carrer del Pi y otras calles aparecen casas de aquel período como Can Mauri, Can Milà de Palou, Can Giralt o Can Quadres. La aventura americana penetró en la trama urbana, las instituciones benéficas, el agua, el reloj público y hasta el perfil de las torres de la iglesia.
El Redós de Sant Josep i Sant Pere

Los hermanos Josep y Pere Jacas i Planes, enriquecidos en Cuba, financiaron un asilo-hospital para personas enfermas y sin recursos. La institución se creó en 1899; la primera piedra se puso en la Festa Major de Sant Pere de 1901 y las obras, del arquitecto modernista Josep Font i Gumà, acabaron en 1905.
Con jardín, claustro, capilla y torre, es uno de los conjuntos más singulares del municipio. Las Hermanas Darderes lo atendieron durante cerca de un siglo, y durante la Guerra Civil siguieron trabajando aunque dejaron de vestir el hábito.
La nueva iglesia y una curiosa orientación

Con el pueblo desplazado, mantener la parroquia en Sota-ribes se volvió incómodo. Con ayuda del capital americano se construyó una iglesia neogótica inaugurada el 4 de septiembre de 1910, cuyas dos torres cambiaron el perfil de Ribes. Su fachada se orientó hacia la masía de Can Coll, donde vivía el mecenas Francesc Marcer. Durante la Guerra Civil fue saqueada y usada como almacén.
Josep Bertran Miret, el farmacéutico que escribía la vida del pueblo
Josep Bertran Miret (Ribes, 1852), hijo del americano Miquel Bertran i Miret, farmacéutico, aficionado a la fotografía y uno de los fundadores del Redós, escribió dietarios entre 1882 y 1902. Son una joya: enfermedades, fiestas, vecinos, el tiempo y pequeñas noticias que importaban a quienes vivían en Ribes hace más de un siglo.
La Guerra Civil y la memoria
Como casi toda Cataluña, Ribes sufrió la Guerra Civil (1936–1939): patrimonio religioso destruido, la iglesia nueva saqueada y el interior de Sant Pau devastado. Después hubo que reconstruir edificios, pero también asociaciones y formas de vida. El Archivo Municipal ha recogido testimonios orales y audiovisuales de antes y después de la guerra.
De 2.000 habitantes a decenas de miles

En 1900 Ribes tenía unos 2.081 habitantes y en 1960 apenas 2.282. En 1970 ya superaba los 5.000, en 2001 llegaba a 23.134 y hoy supera los 32.000. La causa fue la transformación del área de Vilanova, Sitges y el Garraf… y el nacimiento de Les Roquetes. Antes, en 1923, el municipio ya había vivido un episodio singular de modernidad con la inauguración del Autòdrom de Terramar, cerca del límite con Sitges.
Les Roquetes: el otro gran pueblo nacido dentro del municipio

Desde los años 1960 creció con rapidez Les Roquetes, junto a Vilanova i la Geltrú. Muchas familias llegaron buscando trabajo en la industria y encontraron en el término de Ribes terrenos más baratos; a menudo construyeron sus casas ellas mismas.
Hasta 1967 era un conjunto de edificaciones dispersas con muchas carencias. Los bloques de la entrada (1968), en torno a la actual avenida de Catalunya, aceleraron su consolidación y atrajeron, entre otros, a trabajadores de RENFE y familias de Vallcarca, donde la fábrica de cemento hacía muy difícil vivir.
Un pueblo que creció antes que sus servicios

Las viviendas llegaron antes que los servicios: el agua potable completa no llegó hasta 1976–1977, el alcantarillado se terminó en 1984 y el gas natural en 1991. Esas carencias impulsaron una intensa movilización vecinal. La Festa Major de Les Roquetes empezó en 1973 y los primeros bailes populares llegaron en 1974.
Mary Muñoz, la mujer que fotografió el nacimiento de Les Roquetes
Mary Muñoz de Morales (1948), instalada en Les Roquetes en 1972, participó en movimientos vecinales y en la creación de la Festa Major. Desde su tienda de fotografía documentó durante décadas el crecimiento del núcleo: su archivo, de cerca de un millar de imágenes, permite ver el nacimiento de una población moderna casi en tiempo real.
Dos centros, un solo municipio

Les Roquetes llegó a superar en población al núcleo histórico, y muchos servicios se duplicaron: deportes, sanidad, escuelas, institutos y oficinas. Pocas poblaciones catalanas muestran tan claro, dentro del mismo término, dos procesos urbanos separados por casi mil años.
Las fiestas lo reflejan: Ribes celebra Sant Pau (25 de enero) y Sant Pere (29 de junio); Les Roquetes, Santa Eulàlia (12 de febrero) y Sant Joan (24 de junio); y Puigmoltó, Sant Jaume (25 de julio).
Un castillo, una riera, las timbes y un pino centenario

La riera ha excavado durante siglos las paredes arcillosas de las timbes, muy visibles en torno a Sant Pau. Junto a Sota-ribes, el pont de la Palanca y el pino centenario completan una imagen que forma parte del paisaje emocional del pueblo: nombre, castillo, riera, viñas, caminos y fiestas son una misma relación entre población y territorio.
Varios Ribes superpuestos

Quizá la mayor curiosidad de Sant Pere de Ribes es que no tiene una única historia de nacimiento: el territorio ibero y romano, el Ribes fronterizo del 990, el mundo de Sota-ribes y Puigmoltó, el traslado al Palou, el Ribes del vino, el de los americanos, el herido por la guerra y el contemporáneo de Les Roquetes. Su historia no está encerrada en un casco antiguo: cada época dejó un Ribes diferente sin borrar del todo el anterior.
Recorre la historia en pocos kilómetros
Casi toda esta historia se puede recorrer a pie o en un paseo corto:
- Castell de Ribes, la torre de hace un milenio (hoy centro de interpretación).
- Sota-ribes y la Església Vella, con la rectoría y la Casa del Terme.
- La riera, el pont de la Palanca y las timbes.
- Ermita de Sant Pau, entre viñas.
- El Palou y el carrer Major, con las casas de los americanos y la Casa de la Vila.
- El Redós de Sant Josep i Sant Pere y la Església Nova de 1910.
- Les Roquetes, la historia urbana de las últimas seis décadas.
Fuentes: santperederibes.cat · El municipi · Enciclopèdia · Catalunya Romànica: castell de Ribes · Enciclopèdia · Sant Pere de Ribes · Patrimoni Cultural · Castell de Ribes · Patrimoni Cultural · Jaciment de Can Coll · Patrimoni Cultural · Veïnat de Puigmoltó · santperederibes.cat · Castell de Ribes · santperederibes.cat · Ermita de Sant Pau · santperederibes.cat · Els indians · santperederibes.cat · Redós de Sant Josep i Sant Pere · santperederibes.cat · Església Nova · Arxiu Municipal · Dietaris de Josep Bertran Miret · Arxiu Municipal · Fons Mary Muñoz de Morales · Garraf Turisme · Sant Pere de Ribes · Rutes Garraf · Punts d’interès
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